Vigila el Piloto Automático: la Trampa detrás del Sesgo de la Repetición

¿Cuántas veces nos paramos a valorar lo que repetimos? ¿Somos capaces de cuestionar, optimizar y mejorar las tareas y actividades repetitivas? El (loco) día a día nos trae muchos imprevistos y urgencias, pero sin duda hay montones de cosas que repetimos en piloto automático. En el trabajo, en casa, en nuestro tiempo personal y familiar.

Esas repeticiones son fantásticas. Nos aportan estructura, continuidad y facilitan que hagamos cosas que tienen que pasar. Las hacemos por inercia, por “tradición”, y generalmente de forma automática, sin pensar. Y ahí es donde puede estar el peligro o la potencial trampa: lo que repito a diario es tan familiar, tan propio de mí, que no lo cuestiono. Y lo repito aun cuando puede ser innecesario, haya dejado de aportarme o incluso me esté apartando de otras cosas mucho más importantes. Eso es el Sesgo de la Repetición.

¿Qué es el Sesgo de la Repetición?

El Sesgo de la Repetición es ese pequeño “diablillo” que nos convence de que, si algo lo hemos hecho siempre de la misma manera, debe ser por una buena razón. Pero, ¿sabes qué? Muchas veces no la hay. Solo es la resistencia al cambio y el miedo a lo desconocido haciéndose los reyes de la fiesta.

Este sesgo nos hace creer que nuestras rutinas son inamovibles, que son lo mejor que podemos hacer con nuestro Tiempo, Energía y Atención. Y sí, muchas veces es así… pero no siempre.Cuestionar y cambiar esas rutinas no solo es posible, sino necesario.

Déjame ponerte varios ejemplos que ahora se me vienen a la cabeza, y que cualquiera de nosotros podría practicar:

  • Todos los días desayuno repasando en mi móvil mi Instagram , o viendo vídeos de YouTube.
  • Cada día empiezo ineludiblemente leyendo el correo. Llevo años haciéndolo así.
  • En cada pausa-descanso que hago, me llevo el móvil para seguir revisando el correo electrónico o las redes sociales.
  • Ver series o navegar por Internet de forma descontrolada antes de dormir.
  • Seguir invariablemente la misma ruta al trabajo o casa sin considerar alternativas o formas.
  • Hacer la compra siempre el mismo día y de la misma forma… o incluso en los mismos sitios.

Lo que repito a diario es tan familiar, tan propio de mí, que no lo cuestiono… aun sin saber si es necesario, me aporta o me acerca a lo que me importa.

Impacto del Sesgo de la Repetición

Con el ritmo que llevamos en la sociedad actual, con una Atención secuestrada por un atronador ruido digital, estamos tan enfrascados en nuestras rutinas que olvidamos preguntarnos si realmente nos sirven o si simplemente estamos tirando el tiempo.

Las consecuencias de no “desafiar” nuestras rutinas pueden ser muchas. Estancamiento, falta de crecimiento personal, alejamiento de nuestras prioridades, menos tiempo efectivo para hacer cosas o poner en marcha otras nuevas, e incluso un sentimiento de vacío.

¿Y qué quiero transmitir exactamente cuando digo «valorar o cuestionar» lo que repetimos? Hacerme preguntas como estas:

  • ¿Es necesario? ¿Me está aportando realmente? ¿Qué pasaría si lo quito?
  • ¿Está alineado con mis objetivos, necesidades, gustos o aficiones?
  • ¿Encaja con mi momento actual, con lo que busco o necesito?
  • ¿Se merece que le dedique mi valioso Tiempo, Energía y Atención?
  • Si quiero/debo hacerlo, ¿lo estoy haciendo realmente de la mejor forma posible?

Estrategias para Escapar de la Trampa

Nos podemos dejar llevar por la inercia de la repetición… o podemos actuar y evitar que el piloto automático nos lleve con un rumbo equivocado. Si quieres

Aquí te dejo algunas estrategias para que empieces a cuestionar y, si es necesario, cambiar esas rutinas que tal vez te estén llevando por un camino que quieres evitar:

  1. Evalúa tus rutinas: Dedica un tiempo cada semana a pensar en las actividades que componen tu día a día. Utiliza la lista de preguntas anteriores para filtrar, seleccionar y mejorar.
  2. Innova en tu día a día: Prueba nuevas formas de hacer las cosas. Siempre hay espacio para la mejora y la eficiencia. Experimenta y quédate con lo que funcione. Pregúntate: «¿De qué manera o en qué momento podría hacer esto para que me quitara menos tiempo o me costara menos?»
  3. Prioriza y Filtra: Decide qué es lo verdaderamente importante para ti y asegúrate de que tus actividades diarias reflejen estas prioridades. No todo merece tu tiempo. Pregúntate: «Alguna de mis rutinas o actividades repetitivas, ¿me está apartando de otras cosas más importantes? ¿Estoy dejando de hacer algo de más valor por culpa de ello?»
  4. Mejora continua: Adopta la mentalidad de que siempre hay formas de hacer las cosas mejor. No te conformes con el primer resultado satisfactorio; siempre hay margen para la excelencia. Pregúntate: «Las tareas y rutinas que repito (y que en parte dan forma a mi vida), ¿están alineadas con lo que busco o necesito?»

¿Qué buscamos al final con todo esto? Llevar una vida más intencional y satisfactoria. Elegir hábitos y rutinas que estén en línea de objetivos, prioridades o necesidades. Vigilar el “piloto automático” es un primer paso, pero es un grandísimo primer paso. Recuerda, cuestionar nuestras rutinas no es signo de inestabilidad, sino de inteligencia y deseo de vivir mejor. ¿Listo para el cambio?


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