El Poder de los Objetivos Semanales: Eleva tu Punto de Control

Cada vez más personas están adoptando el hábito de hacer una planificación semanal y preparar por adelantado su semana. Miran su agenda, revisan sus tareas pendientes, y elaboran una lista de tareas para los próximos días. Luego, diariamente, completan esa lista semanal con la planificación del día (en vez de hacer solo planificación diaria).

Objetivos Semanales

En esas planificaciones, además de mirar o decidir qué hay que hacer, estas personas revisan, vigilan, comprueban y chequean. Mucho más que hacer una simple lista, de ahí que yo llame a esos ejercicios “Puntos de Control”.

Pero muchas veces, “hacer listas” no es suficiente para invertir tu esfuerzo de forma inteligente.

Más Allá de las Listas de Tareas

Saber poner nuestro Tiempo-Energía-Atención en lo que realmente cuenta, es mucho más que simplemente “tachar tareas” en una lista.

Hoy en día, con tanta actividad, falsas prioridades y urgencias de mentira, es facilísimo desviarse del rumbo y perderse. Necesitamos una referencia, un rumbo, un “allí es donde quiero llegar”.

Séneca: «No hay viento favorable para el que no sabe adónde va».

Los Peligros de Trabajar sin Objetivos

Cuando no fijas objetivos semanales claros, te expones a varios riesgos y problemas:

  1. Exceso de reactividad: Sin un rumbo definido, es fácil caer en la trampa de la reactividad. Pasas el día respondiendo a los estímulos externos, a las peticiones de otros, a las (aparentes) urgencias que van surgiendo. Pero esas “urgencias” rara vez te acercan a tus metas importantes.
  2. Improvisación constante: Sin una hoja de ruta, cada día te toca improvisar sobre la marcha. Decides en el momento qué hacer, en base a lo que te parece más apremiante (a menudo, lo que «grita» más). Pero esa improvisación constante te lleva a la dispersión, y dificulta el progreso real en tus proyectos y objetivos.
  3. Sensación de estancamiento: Cuando no tienes metas claras, es difícil ver el progreso. Aunque estés tachando tareas, no sabes si estás avanzando en la dirección correcta. Eso genera una sensación de estancamiento, de no estar llegando a ninguna parte a pesar del evidente esfuerzo.
  4. Desmotivación y frustración: Sin objetivos inspiradores, el trabajo se vuelve tedioso y desmotivador. No ves el sentido de lo que haces, no tienes un “para qué” claro. Y esa falta de motivación acaba pasando factura a tu productividad y bienestar.

Trabajar sin objetivos es como navegar sin mapa ni brújula. Sin duda alguna vas a estar muy ocupado, quizás incluso vas a recorrar mucha distancia, pero sin garantías de estar acercándote a tu destino deseado.

La clave no es hacer un montón de cosas e intentar llegar a todo, sino acercarte a tu destino, donde realmente quieres estar el próximo viernes.

Eleva tu Punto de Control Semanal

Por eso, te animo a completar y potenciar tu preparación semanal de tareas y eventos, tu Punto de Control semanal, añadiendo esta “capa” de objetivos semanales.

Para ello puedes incorporar las siguientes preguntas clave que te ayudarán a practicar el Trabajo Inteligente que tú y yo buscamos:

  • Cuando llegue el viernes próximo, ¿qué es lo que tengo que haber conseguido?
  • ¿Qué partes de mis proyectos tengo que haber completado o solucionado?
  • ¿En qué áreas de mi trabajo/proyectos/clientes debería centrarme esta semana?
  • De esta lista de tareas que tengo delante, ¿qué cosas me ayudarán a conseguir eso?

Agregar estas preguntas a tu esencial Punto de Control semanal apenas incrementará el tiempo de preparación, y a cambio tendrás una referencia clara y vital para poder centrar tus esfuerzos.

Con estas preguntas, u otras similares que se te puedan ocurrir, lograrás fijar un rumbo claro para los siguientes días: dónde estás y adónde quieres llegar.

Tu (Indispensable) Brújula Semanal

Piensa en tus objetivos semanales como tu brújula. Te marcan la dirección, te orientan, te guían. Sin ellos, es muy fácil perderse en el día a día, en el ajetreo de las tareas urgentes pero no importantes.

Pero con ellos, tienes un criterio sólido para priorizar, para decir “no” a lo que no aporta, y para mantener el foco en lo que realmente impulsa tus proyectos y metas adelante.

Te animo a ir más allá de las listas de tareas (que son esenciales). En tu próximo Punto de Control semanal, dedica unos pocos minutos a definir tus objetivos para la semana de la mano de preguntas claras y muy específicas, como las anteriores. Verás qué diferencia marca esto en tu productividad y la claridad de ideas que te aportará.


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