5 Hábitos Prodigiosos que me Han Reiniciado por Completo

En Productividad Personal he probado muchas cosas y he tomado muchas rutas. Pero de lo que más agradecido estoy es a ciertos hábitos que, desde que los puse en marcha, no me han abandonado hasta hoy. Son cosas que han revolucionado la forma en la que hago las cosas. Y que me han hecho mucho mejor.

Antes de hablarte de ellos déjame hacer una aclaración: yo NO recomiendo estos hábitos. Son mis costumbres y es muy probable que lo que le valga a uno no le sirva al otro. Hablo de ellos porque siento la necesidad de contar las cosas buenas que me pasan. Tal vez, eso sí, alguno sí que te sirva de punto de apoyo.

Empezar a trabajar muy temprano

Y “muy temprano” significa las 5 de la mañana. No me levanto a las 5, sino que empiezo a las 5. Esto me permite trabajar con una tranquilidad y concentración brutales. Cuando mucha gente llega a la oficina yo ya he trabajado media jornada.

Trato e interpreto el arranque del día de un modo especial, y nunca me pongo con otra cxosa o una actividad menor hasta haber terminado las grandes tareas de mi día (2-3).

Editado.- Como veo que este punto llama la atención y preguntáis en los comentarios (¡lo sabía! :-) lo aclaro: duermo de sobra, 7 horas normalmente. Cuidar el descanso nocturno para mí es sagrado y forma parte de una buena productividad personal. (Este horario no lo aplico cuando tengo cursos, seminarios o viajes. En esos casos me adapto a las circunstancias que me toquen.)

Tener claro lo que quiero cada día

Saber lo que quiero no es sólo saber lo que tengo que hacer (véase lista de tareas). Es decidir lo que quiero conseguir y también lo que no debo hacer. Y esto lo trato y lo cuido como un hábito.

Cuando sabes lo que buscas es mucho más difícil perderse en tareas menores, pérdidas de tiempo o dejar la puerta abierta a distracciones. Cuando fijo Objetivos, y me apoyo en mi Planificación, acierto con mucha más facilidad. Aunque naturalmente tengo días malos y muchas veces «la cago».

Más eficiencia frente al teclado

La mayor parte de mis tareas exigen teclear. Así que cuanto más ágil y eficiente sea tecleando, antes y mejor terminaré las cosas. He cuidado mucho tres aspectos. (Y cuidar aquí significa aprender y mejorar.)

  • He mejorado mi velocidad de mecanografía (actualmente entre 75-80 palabras por minuto).
  • Utilizo un automatizador de palabras y textos repetitivos (aquí hablo de ello).
  • Guardo y reutilizo plantillas, textos y documentos (por ejemplo listas reutilizables).

Consumir mucha menos información

He rebajado una barbaridad mi consumo diario de feeds y libros. Especialmente de Productividad Personal. Tampoco leo ni veo información general. Sólo escucho titulares en radio mientras hago la cama o preparo el desayuno. Lo mío no es dieta de información, es más bien ayuno. Las razones que en su día me animaron a ello fueron:

  • Cada vez hay más y todo aparenta ser bueno.
  • Mi tiempo y energía cada vez son más limitados.
  • Se publica mucha basura, que además se repite y me intoxica.
  • En mis experiencias diarias también hay mucha información de la que puedo aprender.

Manejar valles y picos de productividad

En mi trabajo dependo mucho de mi capacidad física y mental: ritmo, intensidad, ideas, ganas, energía… He aprendido a escuchar a mi cuerpo para adaptar mi trabajo a él, y no al revés.

Si un día no estoy bien (por ejemplo, porque he dormido mal), modifico mi plan de trabajo lo que sea necesario para sacar lo mejor de las circunstancias. Para mí garantizar calidad en ciertas tareas es más importante que tacharlas de una lista. Trabajar de cualquier manera con tal de hacer lo que pone en una lista, no es una opción para mí.

Hay más cosas sí. Hábitos, costumbres, rutinas o sencillamente actividades que hago. Pero estos cinco hábitos destacan por haberme ayudado mucho más que otros. Me han reiniciado y en algunos aspectos reinventado.


También te puede interesar...

GTD fácil (I)

GTD fácil (I)