¿Qué hacer cuando alguien te interrumpe? ¿Hay algo para que las interrupciones no sean tan destructivas cuando estás concentrado? La respuesta pasa por saber «manejar» esas interrupciones, saber cómo maniobrar ante esas rupturas constantes de tu atención. Cuando empecé a sufrir en serio las interrupciones y a no saber qué hacer con ellas, lo primero que me dije fue: «ojalá en el colegio y en la universidad me hubieran enseñado a saber qué hacer con ellas». Pero es algo que por lo general nadie nos enseña y que, en el mejor de los casos aprendes por ti mismo; o que no aprendes nunca y lo arrastras durante toda tu vida.
(Atención porque en este post no me estoy refiriendo a evitar o reducir las interrupciones —que sería lo ideal—, sino a atender aquéllas que irremediablemente se producen.)
Saber manejar las interrupciones es una habilidad, y como tal puede aprenderse, desarrollarse y mejorarse. Yo he probado de todo. Tanto «técnicas» más o menos vistosas como los métodos más populares. Y cuando de verdad noté la diferencia fue cuando asimilé dentro de mi «ADN productivo» la siguiente frase:
Cuanto más dure la interrupción, más daño hace.
Si alguien viene a tu mesa y te consulta algo, si te llaman por teléfono y te ves obligado a atenderlo, si alguien te pide algo en persona, cuanto más dure esa interrupción, más daño hace. Porque cuanto más dure esa interrupción…
- Más tardarás en terminar lo que estabas haciendo.
- Más ideas y creatividad perderás por el camino.
- Más posibilidades de empezar otra tarea tendrás.
- Más te molestarás y te desanimarás.
- Más posibilidades de cometer un error habrá.
Si eres capaz de reducir el tiempo que dura una interrupción; si eres capaz de acortarlas; si eres capaz de regresar lo más deprisa posible a lo que estabas haciendo: menos daño te producirá esa interrupción. Esta es la clave de todo, la esencia de «manejar» interrupciones. De alguna manera casi tendría que ser uno de los objetivos del día: «si soy capaz de acortar y comprimir las interrupciones lo haré infinitamente mejor».
¿Y cómo conseguirlo? ¿Cómo proceder cuando alguien te interrumpe?
Si con estas y otras ideas logras aligerar, mejorar o reducir las interrupciones que sufres… ¡es un triunfo enorme! No olvides que no es una sola interrupción aislada. Es una, otra, otra, otra, otra, otra más… Y así todos los días, todos los meses, todos los años. Por poco que mejores, en suma notarás un cambio espectacular. Y al final conseguirás lo más necesitamos tú y yo: tiempo de calidad para hacer antes y mejor nuestro trabajo.


