Comprueba con esta lista si tienes muchos «cabos sueltos»

Uno de los problemas que cada vez tiene más gente, es el de arrastrar cabos sueltos en el trabajo. Temas pendientes, o bien empezados pero no terminados y que van a perseguirte para exigirte tiempo, atención y energía, porque un día no quedaron bien atados. Muchos de esos cabos sueltos terminan siendo (auto)urgencias o, mucho peor, que afectan a varias personas.

Cabos Sueltos

La tendencia de empezar y no terminar

Terminar las cosas es una de las claves para tomar el control de tu trabajo, avanzar de verdad con resultados, y disfrutar de más tranquilidad. Pero Terminar no está de moda. Manda más empezar algo, dejarlo a medias y saltar a otra cosa que acaba de llegar ahora; aunque no sea importante o incluso necesaria.

Hoy mandan la inmediatez vs. la importancia; la multitarea vs. el “me centro en esto y lo termino”; la actividad frenética vs. la productivad de resultados tangibles. Y eso, entre otras muchas consecuencias, genera muchos cabos sueltos que arrastras un día tras otro.

A más cabos sueltos, más estrés, descontrol e incapacidad para centrarte en lo importante. Te falta Tiempo y Foco, porque las cosas que NO has cerrado vienen a quitártelo.

Veamos si tienes muchos cabos sueltos…

Y ¿cómo te afecta a ti todo esto? ¿Tienes muchos temas pendientes, frentes abiertos, tareas sin cerrar o detalles sin aclarar? Creo que es algo que todo profesional debería vigilar de formar regular, periódicamente. Cada día, cada semana…

¿Qué tal si lo compruebas ahora? Te propongo recorrer una lista de comprobación de cabos sueltos habituales, a ver en qué entorno te estás moviendo. A continuación he puesto unos cuantos, pero me encantaría que tú también aportaras los tuyos.

(Si quieres hacer en serio este ejercicio, te sugiero reservar un buen rato, sacar boli y papel, y tener delante de ti tu lista de proyectos, tareas y el Correo. Merece la pena hacer esta comprobación a fondo.)

  • Un mensaje (o cadena de mensajes) sobre un tema importante que se ha “detenido”, porque no has entendido bien uno de los mensajes y has optado por no contestar.
  • Alguna reunión reciente en la que no te ha quedado muy claro qué tienes que hacer o cuándo.
  • Tareas que has empezado y no terminado, y que tienen una fecha de entrega o “deadline” próximo.
  • Una promesa que has hecho a alguien en plan «te lo envío», pero que todavía no has mirado.
  • Alguna orden o tarea que te han delegado (o que has delegado), en la que falta claridad; se ha hecho con muchos rodeos, falta de información o poca concreción.
  • Un pequeño rifirrafe (por Correo o en persona) que no has aclarado, y que afecta al trabajo: qué se va a hacer, quién y cuándo.
  • Una propuesta que se deja caer («qué te parece si hacemos esto…») pero que luego no se termina de concretar y queda “ahí” esperando.
  • Un miniproyecto que al principio analizaste y organizaste, que incluso empezaste, pero que luego olvidaste.
  • Un correo enviado hace días/semanas donde proponías algo, y sigues esperando a que la otra persona “te atienda”.
  • Una oferta, propuesta o plan de trabajo que te han enviado donde falta información o claridad. Y simplemente has contestado con un «recibido».
  • Una tarea empezada pero no terminada porque no sabes cómo rematarla.
  • Un correo en el que te pedían tu opinión o una decisión y que has dejado en la Bandeja de Entrada. Y se queda ahí “pudriéndose”.
  • Objetivos que te han marcado para un proyecto o un periodo de tiempo, y que realmente no tienes claros.
  • Tareas o encargos que te han hecho otras personas, y que todavía no has mirado, o que has empezado pero no rematado.
  • Alguna conversación reciente en la oficina donde habéis comentado varias cosas para hacer, pero sin aclarar ni concretar nada.
  • Cosas que tienes que atender, solucionar o desatascar; y como no sabes cómo enfocarlo o “meterle mano”, estás dejando de lado. Y el tiempo corre.
  • Una propuesta o idea que te han hecho y que estás dejando correr porque no sabes cómo decir “no”. (Y cada cierto tiempo insisten.)
  • Añade tú aquí otros______________________________________

Hay que aceptar que en mayor o menos medida siempre habrá algún tipo de cabo suelto. La clave es que no afecten a cosas o personas importantes, y sobre todo encontrarlos rápido para atarlos cuanto antes. Y eso muchas veces está en tu mano. Lo repito: está en tu mano.

Si revisas regularmente tus proyectos, si controlas los rincones y personas que más actividad o problemas generan, y sobre todo si te pones en modo proactivo a atar y asegurar esos cabos sueltos, conseguirás un mayor rendimiento, control y tranquilidad. ¡Y quién no quiere eso!

Sobre el Autor

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y recursos inteligentes, vas crear, como hice yo, una versión mejorada de ti. En este Blog te cuento cómo...