Mi Sencilla Rutina para Enchufarme cuando Tengo que Escribir

Buena parte de mi trabajo consiste en escribir frente a la pantalla de un ordenador. Dependo de ello y lo llevo haciendo desde hace mucho tiempo. Con el paso de los años he desarrollado una sencilla rutina que me gustaría compartir contigo.

Lo bueno de esta y otras rutinas de trabajo es que están ahí para ayudarme. Me salen solas sin pensar en ellas. Tanto como lavarme los dientes. Y lo mejor: aunque son sencillas sirven para algo importantísimo para mí: hacer un algo importante del modo más eficiente posible.

¿Y cómo es mi rutina para escribir frente al ordenador?

  • Decido lo que voy a escribir el día antes
    Rara vez me pongo a escribir sin saber con antelación de qué voy a hablar. Es decir, no pienso o busco temas en el momento de escribir, lo que puede llegar a ser una gran pérdida de tiempo. Por ejemplo, en el momento en el que me he puesto a escribir este artículo que estás leyendo, ya tenía decidido desde ayer de qué iba a tratar. De hecho yo voy un paso más allá: el día antes escribo la primera frase del artículo o la columna de mañana. De modo que al empezar sólo tengo que continuar donde ayer lo dejé. Todo fluye mejor.
  • Escribo a primera hora (si puedo)
    Para mí escribir es una de mis tareas clave del día y lo que siempre hago nada más empezar. A primera hora. Cuanto antes. No siempre puedo cumplirlo, debido a mis viajes. Pero si puedo elegir, sin duda lo hago cuando arranco el día. Yo estoy fresco, tengo energía, hay silencio, nadie molesta… Es el entorno perfecto para darle a la tecla.
  • Me aislo todo lo que puedo
    Uno de los momentos donde se ve con más claridad la brutal conexión entre tarea y mente, es a la hora de escribir. Cuando quieres transformar ideas en palabras, encontrar ritmo para desarrollarlas, dar con una estructura comprensible, y comunicar con claridad, tienes que estar en lo que estás: totalmente centrado y concentrado. Eso significa que antes tengo que matar todas las distracciones posibles (sobre todo las digitales). A estas alturas, es algo que ya me sale solo. Es muy muy difícil que me distraiga al escribir. Eso me permite redactar antes y mejor. ¿Y quién no quiere eso?
  • Utilizo una aplicación «desnuda»
    Siempre me he declarado un fan de las aplicaciones para escribir sin distracciones. Tú, una pantalla en blanco/negro, y nada más. Eso me permite concentrarme en desarrollar las ideas que quiero contar, no en dar formato, ajustar márgenes o andar cambiando la fuente. En mi caso utilizo Byword, para Mac. Para mí, es gloria bendita.
  • Escribo con teclado físico
    He intentado y reintentado escribir artículos con mi iPad, y no puedo. Necesito el teclado físico de mi ordenador de escritorio o bien mi portátil. Porque una de las cosas que necesito conseguir cuando estoy escribiendo es olvidarme que estoy escribiendo.
  • Escribo con música. Siempre
    Lo hago para fomentar mi concentración, como forma de aislarme de lo que me rodea. De hecho hay muchas veces que termino de escribir y no apenas me percaté de lo que estaba sonando. En mi caso escribo el 99% del tiempo escuchando bandas sonoras, de las que soy un ávido coleccionista.
  • Escribo con un objetivo en mente
    ¿Cuánto quiero escribir? ¿Qué extensión quiero que tenga? Procuro empezar a escribir con una cifra concreta en mente. Naturalmente no soy tan rígido como para decir «800 palabras y de ahí no me muevo». Pero el hecho de fijar un límite me permite no alargarme más de la cuenta. Porque, una vez que empiezo a aporrear el teclado, me entusiasmo y ¡ya no hay quien me pare! Fijar límites antes de empezar algo me ayuda a hacerlo de un modo más eficiente.

Escribiendo en todas partes

Pero muchas veces me toca escribir donde puedo, cuando me dejan, o en cuanto tengo una oportunidad.

La otra parte de mi trabajo (conferencias y cursos) me obliga a viajar mucho, y eso no siempre me permite escribir a primerísima hora. Así que me tengo que buscar la vida y aprovechar cualquier rincón y momento para escribir: habitaciones de hotel, trenes, autobuses, aeropuertos… Mi rutina principal de escritura no varía en esencia, pero sí que tiene dos particularidades que me permiten hacerlo con éxito.

  • Siempre procuro anticiparme y prepararlo antes («tengo una hora de espera o de trayecto, la aprovecharé para escribir»). De modo que cuando llega el momento saco mi portátil (un MacBook Air de 13″) y en unos diez segundos estoy tecleando; continuando la frase que empecé ayer.
  • Fuera de mi despacho utilizo un arma secreta. Un aliado fiel e incombustible que ha recorrido conmigo miles de kilómetros. Unos auriculares Bosé con cancelación de ruido. Allá donde esté, me permiten aislarme y concentrarme de un modo espectacular. La mejor inversión de los últimos años…

Y dicho todo esto, al final, lo único que importa es que todo lo escrito te sirva y te ayude a ti. ¡Gracias por estar ahí!


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