Invertir en buenos hábitos es vital. Y cada vez más. Eso no lo discute nadie. Pero más importante que eso es construir Hábitos que duren, que te cambien a ti y lo que haces… pero PARA SIEMPRE. Y el problema precisamente está ahí: la gran mayoría de los Cambios y nuevos Hábitos caen en «efecto gaseosa». Los pones en marcha, más o menos funcionan los primeros días, pero luego sus efectos se van evaporando. Y en poco tiempo estás como antes…
Querer cambiar es normal y es bueno. Buenísimo. Y hoy más necesario que nunca, dadas las exigencias de los demás, la cada vez mayor carga de trabajo, y el tremendo ritmo bajo el que vivimos. Pero, ¿realmente sabes cambiar? ¿Sabes elegir, adaptar e incorporar Hábitos de forma inteligente? ¿Tienes un método, una fórmula o al menos una manera intencionada de hacerlo?
Querer cambiar, saber cambiar, lograr Cambiar, y conseguir que ese cambio dure, son cosas distintas. Y hoy más que nunca necesitas eso.
Llevo peleándome con mis hábitos desde hace más de quince años. Y desde hace diez comparto mi «Filosofía del Cambio» con otras personas. Y la queja número uno que siempre escucho es esta: «Berto, me sé la teoría pero llevarlo a la práctica es otra cosa.
1Buscar atajos y hacerlo por la vía rápida
«Lo quiero rapidito y lo quiero ya».
La mayoría de la gente que intenta un Cambio sí está capacitada y preparada para conseguirlo, pero NO de la manera y en el tiempo que inicialmente quiere. Y es que somos una sociedad impaciente que poco a poco ha ido olvidando qué es eso de «cocinar a fuego lento». Salvo que lo que intentes sea algo pequeño, tienes que tener paciencia y tiempo. Si de entrada no tienes eso, mejor no empieces.


