A la hora de la hablar de Productividad Personal el Email es algo diabólico: cuando te pones a leerlo y contestarlo te transmite la ficticia sensación de que haces muchas cosas, de que avanzas, de que consigues lo que te proponías. «Qué bien, por fin he dejado a cero mi Inbox». ¿Y? ¿Acaso tu estímulo profesional y tu objetivo diario está en vaciar tu Bandeja de Entrada? ¿Y qué pasa con tus tareas y tus proyectos de verdad?
Empezar el día leyendo y contestando Email es una mala decisión. Esto es algo que si sigues este blog me habrás oído decir muchas veces. ¿Y por qué opino así? Por varias (poderosas) razones que durante muchísimos años ignoré por completo.
Pero revolotear por nuestra aplicación de Email, chequeando, arrastrando, borrando y contestando es una actividad frenética que nos llena de intensidad y energía. Te da la falsa sensación de estar haciendo cuando realmente lo que estás es moviendo. El Email tiene muchas «caras» y una de las peores la encontrarás a primerísima hora de la mañana.
La solución no es eliminar ni prescindir del Email (claro). Sino retrasar 45-60 minutos el gesto de abrir tu Email a primera hora de la mañana. Dedica ese privilegiado tiempo de máxima capacidad para hacer una tarea realmente importante. Verás qué cambio.



