Una Buenísima Metodología para Retomar un Proyecto Olvidado

¿Nunca has tenido un proyecto aparcado o medio olvidado por no saber cómo meterle mano? Es una pena, porque muchas buenas ideas no ven la luz por no encontrar el momento ideal, o por no saber cómo empezar. Todo es cuestión de ciertos gestos y ciertos detalles.

A todos nos encanta empezar cosas nuevas. Los nuevos proyectos traen desafíos, aprendizaje, nuevas habilidades, y sobre todo construir algo de la nada; algo que nadie había hecho o que sencillamente te divierte.

Y si nos dan tanto, ¿por qué muchos (buenos) proyectos no terminan de arrancar y pierden fuerza a manos del olvido?

El proyecto está ahí. Lo tenemos en la cabeza, pensamos en él en diferentes momentos, visualizamos parte del camino y sus resultados, y nos entusiasmamos con la idea… pero no terminamos de decidirnos a dar el pistoletazo de salida. El primer paso, ESE primer paso, siempre es el que más cuesta.

¿Cómo romper ese bloqueo? De un modo más a nuestro alcance de lo que nos imaginamos: hay que sacarlo de la cabeza ya. Hay que anotarlo, plasmarlo, dibujarlo, esbozarlo, desarrollarlo por escrito en un primer borrador. Hay que crear los planos del proyecto y ponerlos delante.

El fallo está en que dejamos el proyecto dando vueltas en nuestra cabeza. Todo lo que rodea a ese futuro proyecto (datos, detalles, momentos, imágenes, personas, resultados…) va y viene, aparece y desaparece, asoma y se oculta, te anima y luego se enfría… No termina de cuajar y concretarse porque en el fondo sólo son meras ideas. Deseos realmente.

El proyecto deja atrás la fase «deseo» cuando se empiezan a plasmar los planos. El primer borrador por escrito.

Cuándo: el Momento

¿Cuándo es un buen momento para hacer ese borrador? O dicho de otro modo: ¿cómo encontrar tiempo para hacer los planos del proyecto? Yo lo hago de dos formas:

  1. Dedico un rato expresamente a elaborar el borrador. Busco en mi agenda semanal (o quincenal) un rato de 45-60 minutos para sentarme con calma y concentrarme sin distracciones. Para pensar, analizar, traducir, escribir y pintar.
  2. Aprovecho los Rincones del Día, esos ratos “muertos” que a menudo tengo y que son una mina. En ellos voy anotando mis primeras ideas, datos, impresiones, ideas e información que se me puede ir ocurriendo.

Con Qué: las Herramientas

Olvídate de aplicaciones y herramientas digitales. Incluso del teclado. Ve directo al papel. O a una pizarra o un corcho de pared. Tu mente discurre diferente y desarrolla diferente cuando tiene delante un espacio en blanco “analógico”.

Un taco de papel, bolígrafo, rotuladores de colores, notas adhesivas… son los mejores aliados antes y durante tu proyecto.

Cuando yo quiero sacar del olvido un proyecto, siempre hago un mapa mental acompañado de una o varias listas que lo complementan. Es un equipo ganador. Y SIEMPRE en papel que luego escaneo para no perderlo.

Cómo: la Forma

¿Y qué pongo en ese mapa y esas listas? ¿Qué se pone en el borrador? Aunque lógicamente depende de cada proyecto, hay cuatro detalles que yo siempre incluyo. Son los que de verdad me ayudan a sacar un proyecto del olvido. Con ellos empiezo a darle forma en serio:

  • Contenido: ¿en qué consiste el proyecto? ¿Es personal o profesional? ¿Qué vas a crear, desarrollar, construir o lanzar? ¿Qué partes o elementos tendrá? ¿Dónde está su valor? ¿A quién va dirigido? ¿Cuáles son los objetivos y los resultados que buscas?
  • Recursos: ¿qué vas necesitar para desarrollar el proyecto? ¿Con qué lo vas a construir físicamente? Esto incluye contactos, materiales, financiación, recursos, aprender algo, equipamiento, herramientas, etc.
  • Personas: ¿quién te va a ayudar y colaborar en el proyecto? Aun cuando sea un proyecto individual siempre terminarás contactando con alguien para pedir algo.
  • Calendario: no hay que fijar fases y fechas finales, lo que sería algo prematuro; pero sí crear un primer calendario que te impulse a ponerte en marcha. Por ejemplo: «la primera fase me llevará un mes, y puedo empezar a contactar con gente dentro de un par de semanas».

Antes estaba olvidado y aparcado. Y ahora tienes un plano.

Naturalmente un plano todavía es un plano. No deja de ser un borrador. Pero el proyecto está un paso, tres, o setenta y dos más cerca de ser real, de lo que seguro estaba ayer, cuando estaba medio arrinconado en tu memoria.

Yo no es que haya hecho grandes cosas en mi vida, pero alguna interesante sí. Y ahora que echo la vista atrás me doy cuenta que todo eso empezó con un deseo. Y con un plano. Un borrador.

No te quedes aquí, descubre más...

Sobre el Autor

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y recursos inteligentes, vas crear, como hice yo, una versión mejorada de ti. En este Blog te cuento cómo...

  • ¡Hola, Berto! :)

    Me ha encantado esta entrada. No sé si conocerás “Escritura y creatividad”, de Mark Levy, pero ahí también se indica que dejar las ideas pululando por la mente sin registrarlas sobre el papel es fútil, ya que el cerebro se dispersa rápido y pasar de pensar en ese proyecto a acordarte de las compras que tienes que hacer en el supermercado.

    Creo que también es una idea muy buena para desbloquear la pereza. Por ejemplo, a mí me gustaría aprender a cocinar de forma más refinada y me increpo por no ponerme en marcha, por no lanzarme a hacerlo sin tanta milonga (mentalidad “just do it” de “es tan fácil como ponerse”).

    Por desgracia, esta forma de pensar choca todo el rato con la realidad: cuando pienso en lo que implica (comprobar que tengo una olla a presión decente, quedar con mi madre para que me enseñe, comprar los ingredientes…) me bloqueo, porque quiero hacerlo a la voz de “ya” pero no dispongo de lo que necesito todavía.

    Por tanto, creo que trazarlo sobre el papel nos ayuda a ser realistas, a organizarnos, a darnos tiempo (qué importante) y a empezar dando un paso detrás de otro.

    Desde que he empezado a pensar de esa manera tan “zen” he conseguido mucho más (planificar una novela, algo que nunca había hecho, por ejemplo) que queriendo tenerlo todo para ayer.

    P.D.: Totalmente de acuerdo con el formato papel, ¡mucho más flexible! Si ya se introducen post-it, colores y todas las tentaciones de las tiendas de papelería no te quiero contar…

    • Hola Iraide :-)

      La cabeza es buenísima para algunas cosas… pero malísima para otras. Apoyarte en herramientas externas te ayuda a desbloquear pereza, comprender y analizar mejor, visualizar, etc. En mi caso, y es lo que quería contar el post, desatascar o relanzar o iniciar proyectos parados de esta manera siempre me ha funcionado bien.

      Más veces de las que creemos ponernos en marcha no requiere soluciones imposibles. Aunque sea sólo el primer o segundo paso, ya es algo que ayer no uno no tenía.

      No conocía el libro, me lo apunto para mirarlo. Gracias!

  • La frase “El primer paso, ESE primer paso, siempre es el que más cuesta” sin duda es verdadera pero gracias a personas como tu Berto nos das ese empujón necesario….
    Feliz Dia :)

    • No es algo que garantice nada, pues al final empezar es sólo empezar. Pero creo que todos los proyectos que yo he tenido aparcados alguna vez, y que he logrado activar, empezaron de esta manera. Gracias Óscar!

  • Hola Berto

    Me gustó mucho el post. Quisiera agregar que muchas veces uno no avanza en los proyectos porque son muy generales y difusos, no acabamos de verlos en concreto y eso dificulta su realización. Algo que ayuda a avanzarlo es el famoso SIGUIENTE PASO, del GTD. Muchas veces para empujarlo solo se necesita algunos minutos.

    Muchas gracias
    Un saludo
    Jorge

  • Joaquín Bresan

    Muy buena información amigo, gracias por compartir.