5 recursos eficaces cuando te falta energía para trabajar

Todos hemos estado ahí. El depósito se está vaciando, te sientes cansado y te falta chispa… pero todavía quedan unas cuantas cosas por hacer. ¿Cómo volver a enchufarte a tus tareas cuando te falta energía para trabajar? Aun cuando uno siempre puede agarrarse a la “fuerza de voluntad” o “disciplina” (¿en serio funcionan?), yo prefiero otro enfoque más práctico.

Energía para Trabajar

Estos son mis cinco recursos favoritos cuando te falta energía para trabajar pero tienes que seguir haciendo cosas:

  • 1Consigue ritmo con una “tarea desatascador”
    Las tareas desatascador son geniales para momentos así. Porque no requieren mucha energía. Son pequeñas y rápidas de hacer, las puedes hacer por ti mismo en cualquier momento y lugar. Pero consiguen una cosa importantísima: te activan, te ponen en marcha, te hacen hacer y te animan a seguir.

    El verte a ti mismo habiendo terminado una tarea (pequeña, vale, pero tarea) cuando hace un minuto decías «¡bufff!», consigue transmitirte la inercia que necesitas para seguir con cosas más grandes. Y si no es así, haz una segunda tarea desatascador hasta encontrar el ritmo que necesites.

  • 2¡Muévete! El cuerpo se recarga con Actividad
    Puede sonar contradictorio pedir actividad cuando justo te falta energía para ello, pero es así. Si haces ejercicio (correr, gimnasio…) es fácil que hayas experimentado esa sensación de empezar algo cansado pero luego terminar a tope. La idea aquí es la misma: en medio de tus tareas, ¡muévete! Haz un ejercicio suave, estira las piernas, deja que tu cuerpo se active. Levántate y camina, sube-baja alguna escalera, sal fuera de tu casa o del edificio, si puedes. Muchas veces no te falta Energía sino que sencillamente estás anquilosado de tanto tiempo sentado frente a la pantalla. Esa actividad suave o moderada, logra reactivarte cuando te falta energía para trabajar.
  • 3Reinicia tu mente con un Descanso Activo
    ¡Ay la Mente! Con qué facilidad nos olvidamos al trabajar de lo que justo nos hace buenos al trabajar. Descansar con frecuencia y además hacerlo bien debería ser un objetivo diario. Sé que la idea no suena tan atrativa como descargar una nueva app. Pero muchas (pero muchas ¡eh!) es la clave para recuperar energía suficiente para seguir.

    Haz un descanso “activo”: aléjate de tu mesa de trabajo, pasa del móvil y del correo, no te pongas a chequear cosas. Bebe un buen vaso de agua, si eres de los que no trabajan con agua al lado (muy recomendado). Evita el café… sé que es tentador pero solo servirá para que luego te dé un bajonazo. La idea es que durante tu descanso desconectes por completo y hagas algo totalmente diferente a lo que estabas haciendo. Cuida de tu Mente y ella lo hará de ti.

  • 4Encuentra tus Motivos, siempre hay “algo”
    Muchas veces no es Energía lo que te falta, sino motivos para hacer lo que tienes delante. Directamente no te apetece. En este caso, además de algunas de las medidas anteriores, también te interesa escarbar debajo de la siguiente tarea. Busca motivos para hacerla, siempre hay un porqué que te puede reactivar.

    Y si no lo encuentras, cosa que a mí me pasa a veces, agárrate a esto: «Voy a hacer algo que no me apetece pero que necesito. Si me pongo con ello ya lo terminaré antes. Y ademñas seré mejor que ayer. No se crece haciendo siempre lo que a uno le gusta. Ya no soy un niño». Si buscas ser bueno en lo que haces, esos periodos de desgana son como entrenamientos para hacerlo mejor cada día.

  • 5“Gamifica” la siguiente tarea que te toque
    La energía para trabajar que a lo mejor te falta se consigue con un estímulo muy personal. Este recurso consiste en prometerte un “premio” una vez que hayas hecho la siguiente tarea, y la siguiente y la siguiente… «Venga, vamos a por lo que toca ahora. Y si lo termino esta noche me regalo XXX». En las “XXX” debes poner tú algo que realmente te apetezca y te motive. Ese pequeño “soborno” muchas veces logra activarte y ponerte en marcha. Que no te suene extravagante o infantil. Esos sencillos estímulos muchas veces son como la llave que gira y abre la puerta.

El trabajo cada vez se complica más. Y además cada vez hay más trabajo. Tener recursos y medidas prácticas para salir de ciertas situaciones, no es una cuestión de si te interesa la Productividad Personal o no. Es la diferencia entre sobrevivir o arrastrarte cada día.

No te quedes aquí, descubre más...

Sobre el Autor

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y recursos inteligentes, vas crear, como hice yo, una versión mejorada de ti. En este Blog te cuento cómo...

Deja tu Comentario 6 comentarios

Joaquín Bresan - 9 noviembre 2016 Responder

Muy buenos concejos amigo Berto. Muchas gracias por compartir.

Jorge Arismendi - 13 noviembre 2016 Responder

¿Qué tal Berto?
Recientemente publicaba un artículo sobre el tema. Tomaré el abuso de citarlo en el enlace de mi web para que puedas leerlo a ver si te parece útil.

El hecho es que en ocasiones nos pasa que aunque sabemos que las tareas hay que hacerlas (porque sí, porque estamos ahogados de trabajo, porque el calendario apura), hay días, y en ocasiones hasta semanas, en las que pareciera que nos “fundimos”. El cuerpo y la mente se ponen de acuerdo y llaman a huelga general, ¡y no hay manera de contradecirlo!

A todos nos ha pasado. Supongo que a ti también, amigo mío.

Lo cierto es que yo aplicaba, y hasta hoy sigo aplicando 3 de los consejos que hoy mencionas aquí.

El primero, como siempre, es colocarme motivos. Es sencillo, sólo te preguntas ¿por qué estoy haciendo esto? ¿Por qué debo hacerlo? ¿Qué sucede si no lo hago? Si la respuesta de todo esto no nos convence, dudo que haya otra forma de hacerlo.

A pesar de ello, cuando sé que tengo algo de voluntad pero las energías están “cerradas por derribo”, siempre me vienen bien dos cositas que mencionas:

1. Hago ejercicio. Así sean 10 minutos de trote estacionario. El cuerpo se recarga moviéndose, aunque cueste creerlo.

2. Le digo tomar un descanso activo, aunque es un poco más “radical”. Tomo agua helada, la vierto en una cubeta, y me doy una ducha. Sí, con agua helada. Tras esto, el cerebro pareciera hackearse/resetearse y ya estoy listo para comenzar.

Es como si volviera a amanecer. :)

Saludos amigo. Gracias por compartir tus consejos.

    Berto Pena - 13 noviembre 2016 Responder

    Hola Jorge, muchas gracias por compartir tu experiencia. Es genial esa idea de resetar el cerebro. Me encanta que te funcione así. Y pienso como tú, hay momentos donde hay huelga general y no casi nada funciona. Pero si son los menos posibles…

matiza parra - 14 noviembre 2016 Responder

excelentes concejos

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