Cuando “Hacer otras” cosas También Significa Procrastinar

Al hablar de procrastinación uno tiende a identificarla con compromisos, proyectos o actividades más o menos grandes, claros e identificables, que se ven venir, y que por pereza o indecisión nos empujan a decir «ya lo haré mañana». Pero, ¿y la “otra” procrastinación?

Esa “otra” es una procrastinación más cotidiana, de todos los días y de cualquier día, la de dentro de media hora o de esta tarde… la que se esconde detrás de tu lista de tareas y de un leve cambio en tu planificación.

Esa procrastinación no hace ruido y pasa desapercibida, pero nos perjudica en silencio, porque progresivamente nos va acostumbrando a trabajar peor y conseguir menos. Es la tentación que te empuja a sustituir una tarea de cierta relevancia por algo mucho más pequeño, insustancial, más divertido seguramente, y que te da satisfacción inmediata.

Me refugio en una tarea menor como excusa para postergar otra de más valor que me resisto a hacer. Y mientras hago la pequeña acallo mi conciencia. No experimento sentimiento de culpa y no veo daño alguno, porque en el fondo ¡estoy haciendo algo!

¿Qué hay en realidad detrás de esta otra procrastinación?

  • Dejo de hacer la tarea que tenía que hacer. (En esto es igual que la “clásica” procrastinación.)
  • Me refugio en algo pequeño para decirme «eh, ¡que estoy haciendo algo!».
  • Pospongo la llegada de resultados porque me pongo a hacer algo menor. En el fondo, no avanzo o avanzo menos.
  • Tal vez estoy haciendo tareas pequeñas en un momento de alta productividad, como el inicio del día.
  • Me hago creer que hacer o estar ocupado es igual a conseguir y avanzar.
  • (OJO aquí) Esta microdecisión, que en apariencia es inofensiva, sienta precedente y me acostumbra a nuevas malas decisiones que vendrán mañana, pasado, y pasado.

¿Por qué le pongo el calificativo de “otra” procrastinación? Porque en el fondo no implica dejar de hacer cosas y caer en la holgazanería u ociosidad. No implica quedarse inmóvil de brazos cruzados mirando a la pared. Tampoco conlleva abrir el navegador e irme a Facebook, Twitter o caer en la navegación inconsciente. Todo eso sería descarado, me daría cuenta. Y sin duda diría: ¡estoy procrastinando!

Esta otra procrastinación es mucho más sutil, porque retraso la tarea pero la sustituyo por otra incluso de mi lista. Estoy haciendo otra tarea que me mantiene ocupado, activo, que me hace llenar tiempo de trabajo. Que me hace creer que por estar liado ya estoy avanzando. Que me hace decir: «Vale, no he hecho esa tarea y la he procrastinado. ¡Pero estoy haciendo otra! Estoy trabajando a tope, estoy avanzando por mi lista de tareas, estoy siendo productivo».

¿De verdad estoy siendo productivo o sólo estoy haciendo?

Somos especialistas en montarnos unas películas elaboradísimas para justificar que hacemos esto sí pero esto otro no, o mejor luego pero en este momento no. Y, eh, no hay nada de malo en decir «no me da la gana de hacer esto ahora», seguramente no matamos a nadie. Pero, lo que sí hay que buscar, es hablar claro y nunca engañarse.

Tú y yo vamos moldeando lo que somos y lo que vamos a ser a base de microdecisiones que tomamos cada día. Dentro de diez minutos, a mediodía, esta tarde, por la noche… Son pequeñas, sí, pero sumadas en conjunto definen cómo vamos a hacer las cosas. Conseguirlas. Construírlas. O no.

SIEMPRE me has escuchado insistir en la importancia de estudiar y ver cómo trabajamos. Y en esto, la “otra” procrastinación, tiene mucho que decir. Porque es facilísimo posponer tareas sustituyéndolas por otras facilonas, y caer en el extendido engaño de que Actividad = Productividad.

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Sobre el Autor

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y recursos inteligentes, vas crear, como hice yo, una versión mejorada de ti. En este Blog te cuento cómo...

Konomi - 31 enero 2015

Primera vez que escribo en este sitio, aunque a menudo lo leo. De verdad, muchas muchas gracias, sufro de esto a menudo, pero nunca se me ocurrió verlo como otro tipo de procrastinación.

Y muy cierto, con el cuento de que si estamos “trabajando”, pero no en la tarea que debieramos hacer, se busca uno muchas justificaciones.

E igual cuando me pasa esto siempre, siempre me quedo con un sentimiento dual, pesar por no hacer la tarea programada y cierta felicidad -así me he sentido- por decirme, “pero es que esto también es importante”, cuando en el fondo sabemos que por no hacerla no pasará gran cosa y la que debí hacer si puede acarrear consecuencias.

Un gran saludo!

    Berto Pena - 2 febrero 2015

    Es que nos pasa a muchos. A todos! En mayor o menor medida pero a todos. Ese “cambalache de tareas” lo hacemos con mucha frecuencia. Y si no se le pone coto va a más… siempre posponiendo grandes tareas por otras de menor calibre pero que nos tienen “tranquilos”.

    Gracias por comentar y sobre todo por leerme!

Celso - 2 febrero 2015

Estoy completamente de acuerdo. Drucker diferenciaba entre prioridades y posterioridades. Es fácil caer en la tentación de trabajar a tope todo el día pensando que ha sido súper productivo hasta que haces caja, y te das cuenta que mucho movimiento pero poco con sustancia.

    Berto Pena - 2 febrero 2015

    Qué grande Drucker!!! Él hacía muchísimo hincapié en la diferencia entre Actividad y Productividad. Y así es. Es facilísimo engañarnos haciendo aquí y allá pero… ¿qué queda luego? ¿hay sustancia como dices?

    Gracias Celso.

Jose Bermudez - 2 febrero 2015

Hola Berto,

Que razón tienes. Este tipo de procrastinación la hacemos a todas horas. Justo cuando prioirzamos algo fácil sobre algo sencillo. A mí se me ocurre un ejemplo que sería después de hacer tu primera tarea clave por la mañana, cuando deberías ir a por la segunda, piensas: ” Eh, que ya hice la primera tarea clave, ahora, puedo tomarme la licencia de hacer algo no tan “aburrido o difícil”. Ahora mejor hago esto otro que es más fácil y divertido.

Creo que la mala priorización es la clave de la “otra” procrástinación.

¿Y que me decís de la procrastinación cuando estas en casa? Robarle minutos al despertador, no hacer la cama antes de salir de casa, dejar los platos sin fragar hasta el día siguiente…. Yo creo que el ser humano es un máquina de la procrástinación !!

un abrazo,

Jose

    Berto Pena - 2 febrero 2015

    Gracias Jose!

    Empiezo por tu segunda parte: la procrastinación en casa es la leche! Uno lee o habla sobre procrastinación y siempre tiende a pensar en lista de tareas de la oficina, proyectos… Pero los retrasos en las cosas de casa o temas personales son también de los gordos y, aunque no lo apreciemos tanto, hacen daño. La bola de nieve siempre está en marcha…

      Jose Bermudez - 10 febrero 2015

      Gracias por responder Berto!

      Una cosa que me he dado encuenta es la procrástinación gracias a GTD. A mi me pasa a menudo.

      Tengo temas anotados, pero digo, Bah, ahora no me apetece, ya lo haré más adelante. Total no se me va a olvidar porque lo tengo metido en mi sistema….

      Dime que yo no soy el único raro al que le pasa! ;-)

        Berto Pena - 17 febrero 2015

        Yo creo que somos muchos a los que nos pasa eso! Pero una grandísima noticia es que ya lo tienes localizado e identificado. Gracias Jose!

Saioa - 12 febrero 2015

Uyssss, si. Creo que es algo que hago a menudo consciente o inconscientemente. Avanzo igualmente pero si que es cierto que tiendo a dejar las tareas más duras para el final y luego me pesan el doble, sin contar con la culpa que se arrastra durante todo el día.

Es un poco contraproducente pero veo muy dificil cambiar ese hábito, porque aun sabiendo que me hace mal, lo sigo haciendo.

    Berto Pena - 17 febrero 2015

    Muchas veces lo hacemos inconscientemente. Ahí está claro la trampa. Que no nos damos cuenta. De ahí que sea tan bueno revisar cómo hace uno las cosas.

    Modificar esto (y otros hábitos) no siempre es fácil, pero es MUCHO más fácil de lo que nos hacemos creer. ¡Gracias!

Laura Nicolàs - 10 marzo 2015

Hola Berto,

Cuanta razón. Lamentablemente yo hago eso muchas veces, lo peor es que lo se y soy consciente de ello. En lugar de hacer lo que tocaría hacer, me enfrasco en otras tareas mucho más divertidas. Estoy trabajando, pero no es lo que toca.

El artículo de hoy me ha hecho recordarlo y pensar “tengo que poner remedio”. Muchas gracias!

Salut!
Laura Nicolàs

Juan - 14 marzo 2015

Un artículo muy útil e interesante. La procrastinación hacia tareas menores es una excusa hacia aquellas de mayor peso que requieren de mayor dedicación, una forma de no sentirse culpable del todo ;-) Como bien comentas, hacer no es lo mismo que producir.

Sara - 16 abril 2015

La verdad es que me siento muy identificada…postergo…postergo…pongo como excusa mi casa desordenada, mis hijas que me necesitan, encargarme de las compras y la cocina…nadie me puede sustituir en casa…!! ..entonces, cuando llega la noche, ya no tengo energía suficiente para enfrentar las tareas verdaderamente demandantes de mi trabajo…dejo todo para último momento…lo hago como puedo….todo el tiempo estoy con culpa……..los resultados de mi trabajo nunca son los esperados porque nunca dispongo del tiempo suficiente….es un círculo vicioso……especialmente para quienes trabajamos en casa…………

Muchas gracias por tu artículo, si bien es muy difícil lograr cambiar…¡sin duda, quiero cambiar! estas lecturas me sirven de mucho, la toma de conciencia de estas cuestiones es fundamental como primer paso.

Saludos.

Sara

Sebastián - 21 abril 2015

Uff, Berto! Vaya si le diste en el clavo. Aquella es una procrastinación no identificada del todo, diría inconsciente, no culpógena… A mi me pasa bastante, pero creo que es por falta de planificación o por dejar las tareas más importantes para los días u horas más cercanas al deadline. Es una pena, porque eso a la larga tiene sus consecuencias.

Es algo en lo que estoy trabajando, en distribuir mis tareas más grandes en tiempos más extendidos, porcionándolas para lograrlas hacer más holgado.

Muy útil tu blog. Sigue así.

Te leo desde Chile.

Seba.

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