¿Eres Flexibles y Adaptas tu Forma de Trabajar al Momento?

Cuando llueve moderas la velocidad. Cuando hay niebla todavía la reduces más; y además aumentas la distancia de seguridad. Y lo mismo cuando conduces de noche. Si adaptas la forma de conducir a cada momento, ¿por qué nos empeñamos en trabajar todos los días de la misma forma?

La manera de trabajar, el orden en el que hacemos las cosas, los lugares, las herramientas que utilizamos… normalmente repetimos todo eso un día tras otro, un día tras otro. Son nuestras rutinas. Y eso es genial. Porque las rutinas y las costumbres son poderosas. Pero no siempre son una fórmula ganadora. No siempre funcionan porque todos los días no son iguales.

Si estás descentrado y despistado, ¿trabajas siempre igual?

Si hay un pico de trabajo con muchas cosas que entregar ese día, ¿trabajas siempre igual?

Si un día hay muchas reuniones o salidas de la oficina, ¿trabajas siempre igual?

Si están llegando más imprevistos de los normales, ¿trabajas siempre igual?

Si estás bloqueado y no salen las ideas como otros días, ¿trabajas siempre igual?

Si estás cansado o bajo de motivación y energía, ¿trabajas siempre igual?

Si hoy te interrumpen más que otros días, ¿trabajas siempre igual?

El trabajo inteligente que buscamos y necesitamos no es “ponerme a trabajar y ya está”, sino, entre otras cosas, saber adaptar la forma de trabajo, modificar el plan de trabajo, cambiar de lugar, o buscar alternativas a las formas diarias cuando es necesario.

Las rutinas, las costumbres, los métodos, los horarios y nuestro flujo de trabajo son importantísimos, y en gran parte la base de los resultados diarios. Pero no basta con aplicarlos a pies juntillas. Hay que saber mirar cómo está la carretera y cambiar la forma de conducir si circunstancias lo exigen.

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Sobre el Autor

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y recursos inteligentes, vas crear, como hice yo, una versión mejorada de ti. En este Blog te cuento cómo...

Iraide - 27 noviembre 2013

¡Hola, Berto!

Creo que lo que comentas no solo es aplicable al trabajo, sino también a actividades de ocio que implican una cierta organización o un cierto compromiso (llevar un blog, escribir un libro, estudiar un idioma, etc.). Cada vez estoy más convencida de que no es el individuo lo que hay que adaptar a las circunstancias, sino las circunstancias al individuo; imponernos una secuencia de tareas rígida al margen de nuestro estado anímico, nuestra motivación o nuestro cansancio puede ser más perjudicial que beneficioso. Es mucho mejor buscar la tarea (o fragmento de la misma) que mejor se amolde a nosotros y buscar la manera más cómoda de llevarla a cabo que sumirnos en la lucha interna de “por qué hoy no cundo como debería”, que solo nos hace gastar energía en balde.

Un saludo,

Iraide

    Berto Pena - 27 noviembre 2013

    Sin duda, Iraide. Lo he centrado en el trabajo pero al final es aplicable a todo lo que hacemos. Como tú cada vez pienso más que una de las claves es “leer lo que nos pasa” (el momento, las circunstancias, nuestro estado…) y actuar. Ojo, tampoco cayendo en el caos constante o rehaciendo todo ante cualquier imprevisto, pero sí adaptándote para hacerlo mejor. Gracias!

JC - 27 noviembre 2013

un buen ejemplo de “se flexible” y adaptate a la realidad. Excelente consejo Berto!

Un abrazo

JC
http://www.comomeorganizo.com
Twitter: @ComoMeOrganizo
Ultima Nota: Organiza tu los íconos del teléfono

Carlos - 16 diciembre 2013

Un post muy interesante, la capacidad de adaptarse al trabajo (o las distintas situaciones que se nos presenten, aunque no sean de trabajo) influye en gran medida en nuestra productividad.
Saludos y enhorabuena por el blog!

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