Evita Caer en el Error de Confundir Acciones vs. Deseos

En bastantes ocasiones anotamos cosas en nuestras listas y, aunque queremos hacerlas, pasan los días y se van quedando ahí. Son cosas que tienes (y quieres) hacer pero para las que, o no encuentras nunca el momento, o no terminas de decidirte a empezarlas. Y tus listas no se aligeran.

Uno de los motivos más comunes es que fallamos a la hora de definir y concretar lo próximo que vamos a hacer. Me pasa a mí (aunque cada vez menos) y me lo encuentro bastante en otras personas con las que hablo. Quieres hacer, quieres avanzar, pero te falta capacidad de concreción. Muchas cosas no se rematan y se quedan en el limbo.

Y al revés. Cuando planificas y organizas tu trabajo (y también tu vida personal y familiar) alrededor de acciones concretas, (corrijo) de acciones MUY concretas, lo ves todo antes, actúas antes, terminas antes, consigues antes, y además te cuesta menos.

En tu planificación personal, en tu plan diario y semanal, y en tu forma de trabajar, debes distinguir clárisimamente entre las cosas que tienes que hacer (deseos, recordatorios), y las acciones concretas, precisas y claras que has de tomar. Son dos cosas que, aunque relacionadas, son MUY distintas.

Cuando de tus deseos y recordatorios pasas a las acciones, aterrizas en el mundo real. Y esto entre otras cosas te permite:

  • Pasar del «debería hacer» al «hay que a hacer esto».
  • Pasar del «me gustaría empezar» al «lo primero que tengo que hacer es esto».
  • Pasar del «ya lo miraré» al «si lo empiezo por aquí es fácil».
  • Pasar del «a ver si encuentro un hueco» al «voy a hacer esto esta tarde».

Las cosas que no se concretan no se hacen. Y las cosas que no se hacen pesan más con el paso del tiempo.

Porque cuando no defines y concretas bien tus acciones y tareas…

  • Nunca encontras el momento de hacer las cosas.
  • No avanzas. Estás inmóvil o te ves bloqueado.
  • Pasas varias veces por el mismo sitio (ese deseo, ese recordatorio).
  • Te agobias porque las cosas no avanzan.
  • Gastas más tiempo del necesario en hacer algo.
  • Pospones las cosas porque no sabes empezar o no te animas a empezar.

Y al final, si sumas todas estas consecuencias, cada día cargas con más y más peso. Porque las cosas que no se hacen pesan más a medida que pasa el tiempo.

Definir y concretar acciones… ¿en qué consiste realmente esto? Yo lo suelo explicar con una serie de ejemplos que hablan por sí solos. En primer lugar verás las tareas indefinidas (un error en el que todos caemos bastante) y a continuación una acción mucho concreta y clara:

— Llevar el coche a revisión vs. Llamar por teléfono al taller para pedir hora.

— Revisar propuesta para el cliente vs. Comprobar la cifra final y los 3 puntos clave de nuestra colaboración.

— Buscar información en Internet sobre la competencia vs. Anotar 5 puntos que necesito aclarar con información online.

— Profundizar en el estudio de esta técnica vs. Hacer un listado con los 4 mejores blogs sobre esta técnica.

— Elaborar el nuevo modelo para el informe de ventas vs. Elegir el diseño y criterios del nuevo informe de ventas.

— Encontrar un servicio de hosting para mi blog vs. Escribir a mi amigo David y preguntarle cuál utiliza él.

— Empezar a preparar las vacaciones vs. Crear una nota en Evernote con cinco cosas a revisar antes de las vacaciones.

— Reorganizar el escritorio de mi ordenador vs. Dibujar un diagrama con la mejor estructura de carpetas para mi flujo de trabajo.

— Averiguar el estado de mi hipoteca vs. Escribir un email a mi gestor bancario.

— Reforzar la seguridad de mis contraseñas vs. Utilizar esta página web para generar 10 contraseñas súperseguras.

¿Y cómo conseguir esto? En primer lugar mejorando la forma en la que capturamos-anotamos tareas. Y en segundo lugar, planificando acciones más que deseos y recordatorios: asegurándome que lo que me propongo hacer mañana o la semana que viene son cosas bien definidas y concretas.

La inconcreción, la vaguedad, la imprecisión a la hora de definir el trabajo, es algo en lo que caemos con más frecuencia de lo que parece. Acostumbrarte a pensar en términos de acciones concretas en programar a tu mente en «modo avanzar».

No te quedes aquí, descubre más...

Sobre el Autor

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y recursos inteligentes, vas crear, como hice yo, una versión mejorada de ti. En este Blog te cuento cómo...

Carlos Prieto - 1 agosto 2014

Acertado y certero articulo Berto. Al leer “Las cosas que no se concretan no se hacen. Y las cosas que no se hacen pesan más con el paso del tiempo” he exclamado “Eureka” al ser consciente y verbalizar esa sensacion de paralisis e indefinicion que a menudo atormenta tanto mi planificacion como actividad diaria. Ahora a implementarlo . Saludos y animos con tu labor.

    Berto Pena - 4 agosto 2014

    Me alegro Carlos. Creo que es un mal “generalizado” que se multiplica cuantas más tareas, proyectos y actividades tendemos a aceptar. Ahí, nuestra incapacidad para decir “no” a ciertas cosas, también luego nos perjudica al concretar otras. Gracias!

Carlos Zubia - 1 agosto 2014

Muy bueno, y muy cierto.

Creo que es una de las cosas en la que había estado fallando, en solo poner deseos y no acciones concretas.

Saludos desde México!

    Berto Pena - 4 agosto 2014

    Gracias Carlos! Yo creo que es un punto débil muy nuestro (muy humano) y que nos hace más daño de lo que vemos. Cuando aumentas tu capacidad para definir y concretar, tu desempeño se dispara. La misma persona, trabajando el mismo número de horas (o incluso menos). Eficiencia y eficacia!

Paco - 3 agosto 2014

El habito que propone David Allen de… “¿Cuál es la acción siguiente? ” creo que es fundamental para la productividad.

En tu post lo dejas mas claro todavía.

Me encanta tu blog Berto

Un saludo

    Berto Pena - 4 agosto 2014

    Qué razón tienes… y aunque los dedicamos a contar estas cosas hablamos de ello, creo que deberíamos insistir más. Para mí es la clave de casi todo. Gracias Paco!

Oscar Torres - 8 agosto 2014

Gracias por ese empujón Berto, y gracias por compartir estos consejos prácticos con la comunidad online

Ana - 15 agosto 2014

Hola! Me ha parecido interesantísimo este post (acabo de descubrir tu blog y le echaré un vistazo en profundidad). Me parece fundamental la clave de formular los recordatorios como acciones concretas, es clave para avanzar y decirnos claramente lo que tenemos que hacer. Me han encantado los ejemplos, muy práctico y muy bien explicado.

Yhoan - 21 agosto 2014

Ohh!! En verdad gracias por compartirlo.. Es de mucha utilidad todo lo que mencionas.. Ahora mismo a ponerlo en practica :D Es cierto que con el paso del tiempo cada vez pesa más las cosas que no hicimos en su debido momento.
Saludos desde México

David - 10 septiembre 2014

Este es uno de los graves errores que cometo, el de no concretar mis tareas poniendo en mi lista sólo objetivos. Me parece un post magnífico, bendita la hora en la que di con esta web, nada tiene desperdicio.Por cierto tu e book sobre productividad para freelance es la Biblia del autónomo.Lo aconsejo a todo aquel que quiera mejorar en su día a día. Enhorabuena Berto.

    Berto Pena - 11 septiembre 2014

    Hola David. Es un error que cometemos la mayoría. Y creo que cada vez más por el ritmo al que hacemos las cosas y nuestra tendencia a sumar y acumular. Pero, en el momento en el que empiezas a “fijar la mirada” y concretar, todo cambia. Radicalmente. Es un esfuerzo diario el que hay que hacer pero merece muchísimo la pena.

    Ni nos vamos a mirar ni nos van a mirar por las cosas que dejamos a medias, sino por las que terminamos. Y para terminar es imprescindible concretar las acciones. Gracias!

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