5 Formas de Esquivar el Pésimo Síndrome del “lo Olvidé”

Es increíble ver la cantidad de gente que todavía sigue fiándose de su cabeza para recordar las cosas. Y claro, algunas se les “escapan”. A veces ese olvido queda en un susto momentáneo. A veces genera una urgencia que afecta a muchas personas.

Hoy en día tanto en casa como en el trabjo pasan muchas cosas, muy rápido, en muchos frentes, y con muchas personas involucradas. Intentar llevar un “registro mental” (?) de todas las cosas pendientes, es poco menos que dispararse en el pie. Así y todo, cada día mucha gente sigue apuntándose a este deporte de riesgo. Y con gente me refiero a personas de todos los perfiles: desde un estudiante hasta un súper directivo, un freelance o un jubilado.

Y, por supuesto, ante el «se me escapó» o el «se me pasó», siempre tenemos preparada una disculpa (recuerda que los humanos tenemos un máster en disculpas):

  • A veces lo achacamos a que «tengo un montón de trabajo y se me pasó».
  • A veces al «chico, tengo un montón de cosas en la cabeza».
  • A veces a que «mi memoria ya no es lo que era».
  • A veces a que es «soy olvidadizo, pero ya era así de pequeño».
  • A veces a que «aunque lo apunté, no sé cómo pero se me pasó».

Cuando se te escapan cosas (cuando se te olvidan) y tienen que ver con algo tuyo, quien paga las consecuencias únicamente eres tú. Pero ¿qué pasa cuando tu olvido perjudica a otra persona o a varias a la vez? Por ejemplo a tu equipo. O a una empresa (un cliente). O a alguien de tu familia, si es un tema de casa.

Cortar ya el síndrome del “lo olvidé” no es sólo un tema de productividad y eficacia, sino de dejar de parecer un idiota, dejar de hacer faenas a otros, y cumplir con tu parte. Lo tenías que hacer, hazlo. Te comprometiste, cumple. Dijiste que sí, ahora te toca. Y por supuesto haciéndolo a tiempo, no a última hora. Deprisa y de cualquier manera.

¿Cómo corregir el «se me escapó» o el «se me pasó»? Pues, como ocurre con muchas de estas cosas relacionadas con hábitos, no es tan difícil como parece. Bastan unos sencillos detalles. Unos gestos en realidad, que a base de repetir te saldrán solos en menos tiempo de lo que parece. Estos son mis cinco favoritos:

  • No memorices, anota. Si tuviéramos que recordar una, tres o cinco cosas, nuestra mente podría con ello. Pero tu actividad genera decenas y centenas de tareas, recordatorios, compromisos y citas que no puedes gestionar de memoria. Utiliza: 1) Listas de Tareas; 2) Calendario; 3) Aplicación de notas e ideas. Apóyate en el papel o el software para memorizar, y libera tu cabeza para hacer lo que mejor hace: pensar, crear, analizar, inventar, solucionar.
  • Anota en ese mismo momento. Las cosas se anotan en mismo el momento en el que surgen. Si no lo anotas justo aquí y ahora, se te olvidará. Ya sea por teléfono, en un Email, en una reunión, en un taxi, en una comida… Cuando lo escuches o pase por tu cabeza, anótalo. Es un gesto de oro. Eso implica tener muy cerca y muy accesible las herramientas de “captura”.
  • Revisa y planifica por adelantado. Cuando planificas tus tareas y revisas tu calendario por adelantado (el día antes, la semana antes), eres tú quien va por delante de tus tareas y citas. Puedes saber cuándo toca qué, y no se te olvida. Pero si no lo haces, eres tú el que va detrás de ellas. Persiguiéndolas con la lengua afuera.
  • Utiliza alarmas, puntualmente. A veces esa planificación/revisión no siempre es suficiente. Bien porque hay mucha actividad, o estás enfrascado en tareas y puedes llegar a despistarte… Para eso existen las alarmas. Y sí, son buenas. No recomiendo abusar de ellas (por temas de distracciones) pero puntualmente pueden ayudarte a hacer algo justo a tiempo.
  • Programa las repeticiones. Hay tareas y citas que se repiten diaria y semanalmente, y no se nos escapan. Pero las que se repiten cada dos semanas, mensual, semestral o anualmente, tendemos a olvidarlas. Prográmalas. Todas las aplicaciones de tareas y eventos tienen esa opción. Prográmalo y olvídate de ello hasta el día que toque.
  • Bonus: Fechas, fechas, fechas. Las fechas son “sagradas”. Nunca, nunca, nunca trabajes sin fechas. Son como las coordenadas del GPS: sin ellas no hay destino. Pide, pregunta, indaga o pon tú mismo una fecha. Las fechas y las horas son la primera vacuna que se le debe administrar a las personas olvidadizas.

Como comentaba en curso de Productividad online cuando toqué este tema, todo esto me parece de “primero” de Productividad. Pero por evidente, y por darse por sentado, tendemos a olvidarlo y descuidarlo. Y así nos va. SIEMPRE pon el foco en lo obvio, porque a menudo las cosas más pequeñas son la solución a las grandes.

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Sobre el Autor

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y recursos inteligentes, vas crear, como hice yo, una versión mejorada de ti. En este Blog te cuento cómo...

Jorge - 29 noviembre 2014

Pues si, algo que parece obvio pero justo lo que dices, tiende a olvidarse.
Desde hace unos meses estoy usando google Keep para anotar todo lo que va surgiendo a lo largo del dia. Es una aplicacion tan rapida para anotar y poner un recordatorio que sorprende, incluso se le puede poner como recordatorio que salte cuendo llegas a un determinado lugar o anotarlo con un determinado color. Ya no hay excusas para que se nos olviden las cosas.
Gracias por el post, siempre inspirador Berto.

    Berto Pena - 2 diciembre 2014

    Los que me leen hace poco o mucho, saben que una de mis debilidades es tocar temas obvios. Es que lo veo (por mí y por otros) que es justo donde muchos fallamos. Y ahí está el quid de muchas cosas.

    Gracias a ti Jorge :-)

Edher Arciniega - 29 noviembre 2014

Buen tema, lo pondré en practica

Oscar Torres - 1 diciembre 2014

Esta es para mi una entrada hecha de oro puro, te mandaste Berto, me identifico y se que la mayoría olvidamos por no anotar y no planificar bien, pero ahí estas tu para ayudarnos.
Mil Gracias.

    Berto Pena - 2 diciembre 2014

    Gracias a ti Óscar! Por supuesto la mayoría decimos que no se nos escapan cosas y que “estamos encima de todo” pero no siempre es así. Y en un entorno profesional y de equipo las consecuencias además son multiplicadoras. Efecto dominó. Hay que corregirlo ya.

Guillermo RdA - 1 diciembre 2014

Hola Berto, buen articulo, pero en mi caso creo que peco por el lado contrario… me explico soy discípulo tuyo desde hace mas de 5 años y claro, lo anoto todo… lo tengo muy de por mano, pero ahora tengo demasiado anotado… en mi Evernote tengo mas de 300 notas en la carpeta “Algun dia”, que recomiendas en esos casos…????

maría josé - 5 diciembre 2014

Gracias, Berto!!!
Ya sos como parte de la familia, felicidades!

Macgiver Cariga - 29 diciembre 2014

Hola Berto
Mi nombre es Macgiver Cariga y te sigo desde Perú.
Acabo de leer este artículo y de verdad que diste en el clavo !
Suelo memorizar a menudo y a veces me jacto de lo bien que memorizo, pero debo aceptar que hubieron veces que me había olvidado y de repente surgió una urgencia.
Pienso compartir la presente con mi equipo y se que les va a encantar.

Saludos

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