7 Ladrones de Energía que cada día te Roban sin Darte Cuenta

Publicado por Berto Pena, el 19 noviembre 2014

A menudo se habla y se escribe sobre actividades que “roban tiempo”, pero no tanto de aquéllas que te roban energía. Son menos reconocidas, pero igualmente dañinas. Porque te quitan lo que más necesitas cuando quieres hacer, conseguir y avanzar: la energía, las ganas.

Antes de nada, hay que dejar claro que detrás de todos estos ladrones sólo estás tú. Es decir, son hábitos, gestos o actividades que permite uno mismo. Que permites, propicias o fomentas, y que terminan por cansarte. O sea: no hay que mirar alrededor para buscar culpables… Y tampoco para encontrar soluciones. ¡Y eso es una buena noticia!

¡El depósito está medio vacío!

Cuando tú te levantas por la mañana contigo tienes una cantidad limitada y valiosísima de energía, de capacidad, de atención, de intensidad, de impulso, de ganas de hacer. Teóricamente todo eso lo vamos a invertir en las cosas que nos importan, en lo que buscamos… pero no siempre es así.

Y lo que nos pasa a menudo es que esa energía no nos llega. A veces el depósito mental se vacía a mitad de día. Te encuentras desganado, desenfocado, con ganas de irte a casa ya. «¿A dónde se ha ido toda la energía que tenía hacía sólo unas pocas horas? ¿Quién me la ha quitado cuando en realidad no he hecho tanta tareas?»

Esa falta de energía y de intensidad, suele ser más mental que física. Y muy habitualmente (más de lo que creemos) se debe a ciertos hábitos, actividades y actitudes nuestras, que sileciosamente nos van robando esa energía. Que nos van cansando y cansando. Tú crees que es sólo culpa de las tareas de tu lista (que también), cuando en realidad hay otras cosas que han contribuído a cansarte.

Fíjate en la lista que viene a continuación. Porque son cosas en los que muchos de nosotros caemos (tal vez sin darnos cuenta), y que nos pueden llegar a quitar lo mismo o más que otros conocidos “ladrones del tiempo” como las interrupciones, las pérdidas de tiempo online, etc.

  • 1. Quejarnos demasiado.
    ¡Madre mía cómo nos gusta quejarnos! Y no una vez, sino veinte. Y además lo retransmitimos a todo el que se aproxime. Sentir molestia o cabreo ante una contrariedad o una mala noticia, es natural y humano; y es bueno expresarlo en alto… pero una sola vez y ya está. Instalarse permanentemente en la queja es un acto inútil (no soluciona el problema) y sobre todo consume una cantidad enorme de energía. De tu energía.
  • 2. Falta de planificación.
    Cuando no planificas un día o una semana de trabajo; cuando no preparas una tarea complicada o un proyecto; cuando no te anticipas a un previsible momento complejo, te bloqueas, te atascas, y pierdes tiempo buscando, recopilando o arreglando sobre la marcha. Y, claro, eso te cansa. De forma innecesaria, pues lo podías haber evitado con facilidad. Planifica y prepárate ahora, y ahorrarás energía mental después, que podrás invertir en tus tareas.
  • 3. Intentar recordar cosas.
    Muchas personas obligan a su mente a retener y acumular tareas, microtareas y recordatorios en una pelea constante por que no se le escapen cosas que tienes que hacer o que le debes a otros. Esto genera un descomunal derroche de energía que se podría solucionar fácilmente utilizando una aplicación o una agenda de papel. La mente nació principalmente para inventar, solucionar, crear, hacer. No para “apuntar cosas”.
  • 4. Cotilleo y chismorreo.
    Aunque es algo que todo el mundo dice odiar, luego es algo en lo que todo el mundo cae de una forma u otra. Cruzar la linea del simple comentario para enzarzarnos en una espiral de chismorreo y habladurías, es fácil, es humano, y es algo diario. Pero es algo que también nos desgasta silenciosamente. Y ese chismorreo se puede encontrar en la máquina de café de la oficina, pero también en Twitter, Facebook, etc. ¿Y si invirtieras tooooooda esa energía en otras cosas que de verdad te importan?
  • 5. Desorganización y desorden.
    Mirándolo a fondo, la desorganización en sí no es el problema. El problema está en las consecuencias que se derivan de ella: perder tiempo intentando encontrar algo, poner patas arriba todo buscando, interrumpir a alguien porque no lo encuentras, o distraerte de la tarea porque te falta algo que creías tener. Y ojo, esto tanto en el trabajo como en casa con tus cosas o las de tu familia. Todo eso, aunque no lo vemos/admitimos, nos roba una energía de la que luego nos lamentamos por no tener.
  • 6. Estar con personas negativas.
    Hay personas positivas y personas negativas. Éstas últimas son personas nocivas y dañinas, que restan en vez de sumar, que desaniman en vez de motivar, que destruyen en vez de construir, que se quejan en vez de solucionar, que se quedan parados en vez de avanzar. Y sobre todo que “contagian”. Estar con estas personas, rodearte de ellas, o incluso pasar tiempo con ellas, tiene un precio alto: por un lado te vas contagiado de su negatividad, y, por el otro, vas perdiendo la energía y el entusiasmo que necesitas para tus proyectos y metas.
  • 7. Indecisión permanente.
    A la hora de decidir, dar una respuesta definitiva, o lanzarte a algo, internamente te debates entre el sí o el no, con argumentos que van y vienen, considerando todas las posibles opciones (hasta las más absurdas), imaginando escenarios que nunca llegarán a darse, intentando trazar el plan perfecto, o esperando por el momento ideal que nunca llega. Esa “batalla interna” de días y hasta semanas termina por agotarte. Pensar y analizar antes de decidir es bueno y necesario. Pensar demasiado y caer una espiral de indecisión termina por agotarte. Y además hace que no te muevas.

¿Dónde están las claves para vencer todo esto? Pues la primera y más importante es saber si tú caes en esto. Esto es, analizarte y autoevaluarte de forma regular para ver cómo haces las cosas. Cuando sabes dónde te duele, luego es mucho más fácil ponerle remedio. Si no, es como seguir caminando con los ojos vendados.

Artículo escrito por Berto Pena. Mi misión es ayudarte a que trabajes de forma eficaz y a que tomes el control de tu vida. Con hábitos y herramientas inteligentes, vas crear, como hice yo, una nueva versión mejorada de ti. En mi Curso Online te cuento cómo hacerlo...

 
 

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De momento hay 18 comentarios ¿Quieres dejar el tuyo?


  1. Vivian Watson

    20 noviembre 2014

    Me ha encantado este post. Has dado justo en el clavo, Berto. Creo que el primer paso es tomar conciencia de qué es lo que estamos haciendo que nos roba energía, para poder cambiarlo. Muy revelador, gracias.

    • Berto Pena

      20 noviembre 2014

      Gracias Vivian!

      Muchas cosas tocamos mil teclas más complejas, cuando a veces muchas cosas pasan por invertir mejor dónde nos desgastamos… o qué cosas nos quitan esas energías. Dirigir mejor tu energía y no desgastarte en cosas que en el fondo no aportan. Muy muy muy importante!

  2. Alexander Chacon

    20 noviembre 2014

    Muy bueno, tal cual las víctimas del alcoholismo mientras no aceptes que tienes un problema, no podrás solucionarlo

    • Berto Pena

      20 noviembre 2014

      ¿Verdad que a veces somos así? Peeeero, nos encanta mirar para otro lado, soltar cualquier excusa, y hacer como que estas cosas no nos afectan. Pero lo hacen. Y según quién muchas veces te quitan mucho.

      ¡Gracias por tu tiempo!

  3. Irene Castañeda

    20 noviembre 2014

    Y si a todo esto le añades que hay personas que te roban la energía, la mezclaes mortal.
    Es la teoría de los conocidos ”vampiros energéticos”… creía que era una invención nueva sin demasiada credibilidad, pero cuando lees uno a uno las características de estas personas y analizas a lo largo d etu vida la gente que ha ido pasando. Estoy casi segura de que todo el mundo encuentra a alguien así. Llamemosle vampiros, gente negativa oscura o el adjetivo que se quiera, pero hay personas con las que pasas un rato y sientes que toda la energía que tenías se ha desvanecido completamente

    • Berto Pena

      20 noviembre 2014

      ¡Es que son vampiros! Pero ¿son ellos o somos nosotros que dejamos que nos “chupen” toda esa energía que despilfarramos? Sea como fuere, eso puede llegar a ser un agujero negro por donde perdemos mucha energía que necesitamos para cosas importantes de verdad.

      ¿Lo difícil para mucho? Tener que dar un paso adelante y decir “no” a esas personas. Es más cómodo no hacer nada y luego quejarme, claro. Gracias Irene!

  4. Eva

    20 noviembre 2014

    Hola Berto!, me he visto reflejada sobre todo en los puntos 1 y 3, no paro de quejarme y siempre estoy intentando recordad cosas que no me apunto!! vamos que no me extraña que mis ánimos estén por los suelos… Muchas gracias por tu información, y me has inspirado para escribir una nueva entrada en mi blog donde te hago referencia a tu blog.

    Gracias y un saludo!

    • Berto Pena

      20 noviembre 2014

      Gracias a ti Eva :-) Me alegra muchísimo ver que cualquier reflexión en alto que comparto, puede serviros de utilidad. Gracias por tu tiempo!

  5. Juan

    20 noviembre 2014

    Me ha encantado Berto. Gracias por estas líneas de sabiduría y experiencia. Sería muy interesante un post dedicado a recuperar la energía perdida. Al final del día, de la semana, del mes, vas acumulando horas y horas de trabajo. Plantearte hábitos diarios, semanales, incluso mensuales para recuperar la energía perdida. ¿Tú cómo lo haces?

    • Berto Pena

      20 noviembre 2014

      Hola Juan. Yo recupero esa energía de dos formas:

      – Practicando mis aficiones favoritas. Y desconectando de verdad, sin distracciones, disfrutando a tope.
      – Estando con la gente que quiero (amigos y familia). Aunque pueda sonar cursi digo que esas personas “me regeneran”.

      ¡Gracias!

  6. Julio Roldán

    21 noviembre 2014

    Buenas tardes Berto y tod@s .
    Comparto plenamente los 7 puntos.
    Si quieres que tu vida cambie, te recomiendo que los sigas muy estrictamente.
    Un saludo.

    • Berto Pena

      21 noviembre 2014

      Gracias Julio. Hay cosas más evidentes que otras, y que a unos afectan más que otras, pero creo que todos terminamos por empezar. Cuanto antes se corrija, más “gasolina” extra para cosas más importantes.

  7. Oscar Torres

    21 noviembre 2014

    Los ladrones 5 y 6 son sin duda unos monstruos para robar energía, tratar de encontrar algo en un mar de desorden es terrible y tener una relación toxica con una persona negativa es como tener parásitos; solo te quitan lo mejor de ti y no te aportan nada.

    • Berto Pena

      21 noviembre 2014

      Son como enormes aspiradoras que se tragan todo. Gracias Óscar!

  8. jorge

    23 noviembre 2014

    Fantastico Post Berto.
    Si que hay gente que no para de quejarse, gente que normalmente no hace otra cosa en realidad, es cierto, no tienen tiempo para nada mas, cero creatividad y cero accion…El punto 3 me encanta porque hace tiempo no apuntaba nada y tenia tal cacao mental que al final no haces nada, todo se queda en un limbo permanente y vas haciendo cosas segun te vas acordando y no optimizas nada. Lo de las personas negativas es alucinante. Pero tienes razon, nos dejamos influir, es cierto, Yo a veces me veo huyendo de alguna de esas personas, tanto, que luego me siento hasta mal. Pero es que parece que te cogen, ye lo echan todo encima, tu te quedas con un bajon alucinante y ellas se van a otra cosa…jejeje es como: aqui lo tienes, pa ti y ahora tu veras lo que haces, jejeej
    Me apunto al punto siete, reflejado me veo, sinceramente. Me aplico el revisar todos los puntos en especial el siete, que no deja avanzar.

    Un saludo a todos
    Gracias por compartir Berto

  9. Helberth Espindola

    24 noviembre 2014

    Sobre el punto 7. La indecisión permanente es tremendo. Siempre lucho contra eso. No se si ya lo has tratado en otra entrada Berto, pero seria muy bueno si nos contaras tus experiencias sobre ese punto en particular. Gracias.

  10. Carlos

    19 diciembre 2014

    Berto

    Los artículos de tu blog me han ayudado sobremanera a entender y mejorar mi entorno de trabajo

    Gracias, Berto :-)

  11. raul

    26 diciembre 2014

    El último punto, sobre todo cuando llegas a una determinada edad, con poco tiempo libre, es el que poco a poco te va llevando de la indefinición al “demasiado tarde”
    Me gustó mucho tu post