¿Workaholic o productivo?

Publicado el 21 agosto 2012 en Hábitos | Tags:

Ayer releía el capítulo del fantástico libro “Rework” dedicado a los adictos al trabajo. Y pensando en ello me daba cuenta cuánto daño hace a la productividad y los resultados el «workaholism». Detrás de un adicto al trabajo sólo hay un mal profesional que no sabe trabajar y que confunde la velocidad con el tocino.

El adicto al trabajo suele crear más problemas de los que soluciona. Y al profesional hoy se le mide justo por lo contrario, por su capacidad para crear ideas y solucionar dificultades.

El adicto al trabajo no tiene objetivos. Convierte su lista de tareas en sus objetivos y le “dispara” a todo lo que se mueve. Su mayor meta es «terminar todo lo que hay que hacer».

Un profesional aprende y crece desarrollando nuevas habilidades, aceptando retos, ampliando conocimientos, colaborando mejor… Y ninguna de estas cosas implica “salir cuanto más tarde la oficina mejor”.

El frenesí de la actividad sin fin le hace creer que está consiguiendo mucho. Pero el objetivo final de todo trabajo no es hacer y moverse, sino conseguir resultados dirigidos.

El exceso de horas lleva al cansancio, el cansacio a cometer errores y los errores a la mediocridad.

Vivir en la oficina saliendo tarde hace que no descanse, que no haya desconexión y que al día siguiente se empiece sin energía y entusiasmo; lo que lleva a trabajar peor y a salir más tarde. Es un círculo vicioso.

Trabajar muchas horas como forma de vida suele conllevar otros malos hábitos: desde no planificar y no distinguir las tareas, no hacer ejercicio y descansar, hasta abusar de los estimulantes (café, bebidas energéticas…)

Vivir colgado del trabajo siempre ocupado haciendo cosas lleva a descuidar, maltratar o ignorar (o las tres cosas) la parte más importante de la vida: tú y tu familia. Podrás sustituir un trabajo pero lo otro es irrepetible.

Echar más horas no significa que te preocupes más que yo, o que tengas más rigor profesional, o que incluso tengas más hambre de hacer y aprender. Sólo significa que trabajas más horas que yo. (Como apunta 37Signals en el libro Rework.)

Todo esto no lo escribo como crítica, sino como pura reflexión. Y lo hago con conocimiento de causa. Porque yo fui un adicto al trabajo durante casi 10 años de mi carrera profesional. Y así me fue. Afortunadamente me di cuenta a tiempo y pude reaprender a trabajar. Pero la realidad del mundo es bien distinta. No hay semana que no me encuentre con algún profesional que, además de serlo, enarbola la bandera del «workaholic» con orgullo.

— Berto Pena
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De momento hay 24 comentarios ¿Quieres dejar el tuyo?


  1. Sergio G
    21 agosto 2012

    Me ha encantado este articulo, especialmente porque el workaholismo es una practica bastante común en el mundo de la investigación cientifica y se impone como una regla general a “seguir”. Si no echas 12 horas en la oficina eres un vago y las miradas incriminatorias y los comentarios despectivos por parte de los superiores empiezan a aflorar. Al final uno tiene que lidiar con estas preconcepciones cada día y luchar por mantener unos horarios productivos, y aun mas importante, mostrar que la calidad profesional se demuestra con resultados y no con horas.

    • José Ramón
      21 agosto 2012

      Yo he conocido -y visto personalmente- a trabajadores de perfiles con mucha responsabilidad en empresas llegar a quedarse dormidos en su oficina en la moqueta. No eran autónomos ni empresarios. Eran trabajadores. Workaholicos.

    • Berto Pena
      22 agosto 2012

      Gracias Sergio.
      Qué significativo que en un sector donde cuenta tanto la fiabilidad, la agilidad mental y la creatividad, se lleve tanto un estilo de trabajo que justo va en la dirección contraria.

  2. Lucas
    21 agosto 2012

    Luego de haber vivido esto en carne propia, creo que se puede resumir también en:

    - No saber distinguir entre lo importante y lo urgente
    - No sabe decir que no (por la gente que le pide cosas)
    - Generalmente trabaja muchísimo pero no termina de entender su aporte, mientras que lo más probable piense que la empresa sobrevive gracias a él/ella.

    Espero sirva el aporte.

    • Berto Pena
      22 agosto 2012

      Me gusta mucho tu último punto. Es cierto que cada mañana se levanta intentando descifrar para qué trabaja tanto. Pero rápidamente se mete en la rueda a hacerla girar cuanto antes.

      Gracias por tus ideas.

  3. José Ramón
    21 agosto 2012

    100% de acuerdo con el post, Berto. Trabajar 12 horas o más cada día no nos hace más productivos. Al contrario. Yo, teniendo negocio propio y asumiendo prácticamente todos los roles habidos y por haber en la empresa (desde la gerencia hasta tirar la basura, pasando por trabajo comercial y atención al cliente) sé lo que es trabajar más de 12 horas al día e incluir más de un domingo y festivo.

    La tendencia es divagar, distraerse con facilidad y por supuesto quemarse. Cuando tienes muchas horas por delante la tendencia es a relajarse y perder bastante tiempo pues la mente (esa sucia mentirosa) te dice: “aún me quedan un montón de horas por delante para hacer esto o aquello”. Al final te pilla el toro y no se terminan los objetivos ni los trabajos y acabamos corriendo y haciendo las cosas mediocremente.

    Cuando tenemos más presión con respecto al tiempo o un tiempo más reducido para hacer cierta tarea o proyecto literalmente “volamos” y nos concentramos muchísimo más. Al menos eso es lo que a mí me pasa.

    Un “caluroso” saludo Berto desde Barcelona.

    • José Ramón
      21 agosto 2012

      Por cierto, hace ya tiempo que dejé de trabajar 12 horas al día y por supuesto los sábados y domingos desconecto por completo y los dedico a lo que más me importa: mi familia.

      Simplificar la vida me ha ayudado y, de verdad, funciona. Creo que en la mayoría de los casos no es tanto lo que ingresamos (a base de trabajo) si no lo que no gastamos (a base de simplificar y evitar el consumo absurdo).

      Es mi humilde opinión.

      • Berto Pena
        22 agosto 2012

        Me encanta cómo lo cuentas y qué gran recompensa el tiempo que pasas con ellos :-)

  4. Sergio
    21 agosto 2012

    Esta claro, aunque hay que saber cuando es el momento de echar horas.

    Cuando empiezas un proyecto y tienes muchas energias yo creo que tampoco esta tan mal echar muchas horas. Una vez que el proyecto entra en una etapa estable que te permita ser una persona normal, vas cortando las horas, vas al gimnasio mas amenudo y vuelves a tener una vida normal…

    Es saber organizarse y plantearse las prioridades. Tambien todo depende de lo que estes haciendo.

    • Berto Pena
      22 agosto 2012

      Una cosa es la adicción al trabajo y otra muy distinta es invertir horas en un momento excepcional. De todos modos, por mi experiencia sé que precisamente los proyectos ahora cada vez se parecen más a carreras de fondo. Cuenta más dosificar que volverse loco con los primeros 100m.

  5. Olmo Axayacatl
    22 agosto 2012

    Esta es una gran reflexión que guardaré en mis marcadores seguros, para releerla cada que el ‘workaholismo’ trate de vencerme nuevamente. Con lo que más concuerdo es que mucho trabajo conlleva a un círculo vicioso que termina en cansancio, tanto físico como mental.

    • Berto Pena
      22 agosto 2012

      Gracias Olmo, me alegro que te haya gustado.

  6. Enrique Vinagrero Redondo
    22 agosto 2012

    Qué buen artículo y qué necesario¡
    Gracias

  7. Fabián
    22 agosto 2012

    Dices ” Todo esto no lo escribo como crítica, sino como pura reflexión. Y lo hago con conocimiento de causa. Porque yo fui un adicto al trabajo durante casi 10 años de mi carrera profesional. Y así me fue. Afortunadamente me di cuenta a tiempo y pude reaprender a trabajar.” Pero creo que precisamente esos 10 años los utilizaste para posicionarte y ahora puedes disfrutar de mas tiempo para ti. Yo estoy empezando una empresa ( muy modesta , somos 4 ) y la empece con capital económico 0 y el único capital que tenia y podía invertir era mi tiempo, han pasado 2 años y creo que si no hubiera invertido tiempo ya habría cerrado … como han hecho muchas de las empresas en mi sector. No todo es tan absoluto como pretende hacernos ver el artículo.

    • Berto Pena
      22 agosto 2012

      Creo que se puede pelear y luchar por el proyecto de uno sin caer en la adicción al trabajo, que es de lo que habla este artículo. Una cosa son los objetivos claros, el esfuerzo bien invertido, y la productividad, y otra creer que para sacar algo adelante hay que poco menos que dejarse la piel.

      Como curiosidad a lo que dices, estos 10 años no me han servido para ganar posiciones, puesto que fundé varias empresas y en todas ellas tuve que empezar de cero. Sin ir más lejos, en este último año he creado un proyecto internacional en el que yo y mis socios tenemos que hacer todo el trabajo. Pero en todos los casos construí y crecí sin caer en adicciones del pasado. Tengo tiempo para mí porque practico el trabajo inteligente. No tiene ningún mérito, en serio.

  8. Sergio W
    24 agosto 2012

    Berto, una vez más has metido en el dedo en la llaga.
    Yo personalmente, admito que le hecho muchas horas en algunas etapas del año laboral y me identifico con lo que dices.
    El cansancio no es lo que me preocupa si no que tu modelo de GTD se va al traste hasta que no logras volver a ese equilibrio entre el trabajo y el descanso.
    No obstante, también me gustaría recalcar que he trabajado y dirigido a gente que son como locomotoras de vapor, que hasta no han calentado la caldera y llegan a la presión optima de los pistones no son eficientes y eso muchas veces les lleva a dedicar más horas que a otros.

    Gracias por tus apreciaciones.

    Un saludo

    • Berto Pena
      4 septiembre 2012

      Yo creo que un cierto grado de tensión productiva es bueno. Estrés positivo lo llaman algunos. Pero sabiendo regular y parar a tiempo para no acostumbrarnos a esa “combustión”.

      Gracias a ti!

  9. Rafael Hernampérez
    28 agosto 2012

    Muy interesante, especialmente la diferencia entre Workaholic y adicto al trabajo. Nunca me he considerado adicto 100% ni tampoco workaholic. Creo que ando en un término medio, a veces más hacia un lado que hacia otro. Independientemente de mi, me ha gustado mucho el artículo, y te da muchas horas que reflexionar.

  10. Javier Garcia (@JaviCIES)
    31 agosto 2012

    Absolutamente de acuerdo. Muy muy bueno.
    Para aquellos que quieran conocer alguna clave adicional de Rework creo que os puede interesar este resumen.
    Muchas gracias. Berto, leo todos lus artículos y he leído tu libro. Creo que tienes mucho que aportar…porque hay mucha confusión respecto a la forma en la que trabajamos.
    http://www.sintetia.com/reinicia-desaprender-para-aprender-a-pensar-la-empresa-de-otra-forma/

    • Berto Pena
      4 septiembre 2012

      Gracias por el enlace Javier, me alegro que te haya gustado el post :-)

  11. ncasado
    9 septiembre 2012

    Uff,
    yo me siento identificada 100%, estoy en el cambio, puesto que llegó un punto de “no retorno” que me hizo abrir los ojos, ahora me he brindado una nueva oportunidad y creo que lo estoy “controlando”, por cierto, lo que dice Lucas en su comentario también me identfico/aba.
    Yo llegué a esto puesto que somos “nómadas del SXXI” (como a mi me gusta definirnos) al cambiar tanto de comunidad en vez de “empezar de nuevo” opté por refugiarme en el trabajo…
    Sigo echando horas como una loca pero, de lunes a jueves, viernes pequeña reunión y relax intento disfrutar de la familia y amigos.
    Objetivo de esta semana: incorporar el ejercicio puesto que “siempre estoy cansada” para ir a dar un paseo…
    Nuevamente gracias por las entradas

    • Berto Pena
      11 septiembre 2012

      Hay dos formas de hacer este tipo de cambios: gradual o drástico. Yo he experimentado los dos y los dos valen, mientras tengas claro el porqué de cambiar (la importancia) y lo pongas como una de tus prioridades en forma de acciones diarias y semanales en tu agenda para reconquistar tu tiempo.